La vivienda en un divorcio: ¿se puede vender o alquilar si uno no quiere?

Una de las cosas a solucionar en un proceso de divorcio es qué pasa con la casa. Es muy habitual que la pareja disponga en régimen de gananciales de una o varias viviendas y que, de llevarse a cabo la separación o divorcio, se deba tomar una decisión sobre ese inmueble -o inmuebles-. 

En este artículo, vamos a dar respuesta a esta duda tan común en un divorcio: ¿Puedo vender una vivienda si mi ex no quiere venderla? ¿Necesito su permiso dado que mi pareja es copropietario de la vivienda? ¿Y para alquilar la casa?

Vender la vivienda cuando uno de los propietarios se opone

No se podrá vender la viviendade la manera habitual que todos conocemos, pero sí ejercitar  judicialmente lo que se conoce como “actio communi dividundo” (acción de división de la cosa común), por la que el Juez, tras haber presentado la demanda correspondiente, y si no hay acuerdo entre los ex para adjudicársela uno de ellos, ordenará la venta, bien en subasta pública, bien mediante terceros especialistas (inmobiliarias)

Aquí, más que nunca, lo que te aconsejamos es intentar por todos los medios posibles llegar a un acuerdo antes de iniciar acciones judiciales. ¿Por qué? Porque debes tener en cuenta que el precio por el que se venderá el inmueble, si se hace en pública subasta, siempre será más bajo que el precio de mercado. Y aunque la venta se encargue a una inmobiliaria especialmente designada por un precio mínimo, que sí se ajusta más a la realidad, nunca llega a alcanzarlo.

Aunque en nuestro Código Civil también está previsto que esa venta se lleve a cabo mediante la intervención de árbitros y no de un Juez, lo cierto es que en la realidad, esta es una práctica poco utilizada, y cuando hay diferencias por la venta de la casa, lo normal es la división judicial.

En todas estas situaciones hay que tener en cuenta que el Código Civil también advierte que los acreedores (en la mayor parte de los casos, el banco con el que tenemos la hipoteca para comprar en su día la vivienda) siguen teniendo exáctamente los mismos derechos de seguir cobrando la deuda y pueden dirigirse contra los dos ex cónyuges por igual, porque habrán dejado de ser propietarios, pero lo que siguen siendo es codeudores.

¿Y qué ocurre si en lugar de vender se decidimos alquilar la casa?

El piso puede alquilarse por cualquiera de los copropietarios, sean cónyuges o estén ya divorciados. Ahora bien, debemos tener claro que si el alquiler tiene una duración mayor de seis años sí será necesario el consentimiento de los dos, y si no hay acuerdo, decidirá de nuevo el Juez.

De la misma manera, y aunque lo pueda alquilar cualquiera de los dos, el “disidente” puede acudir al Juez para que decida sobre la validez de ese contrato de arrendamiento, aunque en estos casos, la demanda sólo puede prosperar si esa vivienda está atribuida en su uso precisamente al que demanda (porque lógicamente le perjudica y pretende vulnerar esa atribución), si se causa un perjuicio a la comunidad de bienes por ejemplo porque el precio del alquiler está muy por debajo del de mercado.

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